Editorial Enterasys

El momento de las Tecnologías Verdes

Manuel Lago, Gerente de Emetel Sistemas

El mundo se ha concienciado: el calentamiento global es un hecho y hay que hacer algo por evitarlo. En esta nueva política de gobiernos y empresas para alcanzar y garantizar una economía sostenible, las TIC desempeñan un papel fundamental ya que a través de su uso inteligente se podrán reducir las emisiones de dióxido de carbono y el consumo de energía, sin disminuir la productividad y ahorrando costes.

La incorporación de las nuevas tecnologías de la comunicación se ha realizado de manera continua y progresiva en diferentes sectores. La administración, la industria o la banca fueron sucumbiendo a los “encantos” de las TIC por beneficios como el ahorro de costes, la reducción del tiempo de las operaciones o el aumento de la competitividad, motivos que en determinada forma redundaban en el funcionamiento diario de cada empresa. A este gran listado añadimos uno vital que afecta a la sociedad en global: la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente que aportan las TIC.

La preocupación de nuestro sector se ha traducido en la creación de los conceptos Green Computing y Green IT, traducidos al castellano por Tecnologías Verdes. Se refieren al uso eficiente de los recursos que disponen las nuevas tecnologías, minimizando el impacto ambiental y maximizando su viabilidad económica, aspectos que desde Emetel Sistemas implantamos tanto en nuestro trabajo diario como en los servicios que ofrecemos a nuestros clientes. Prueba de ello es la reciente obtención de la norma ambiental UNE-EN-ISO 14001-04 que garantiza en la ejecución de todos nuestros proyectos el trabajo respetuoso con el medio ambiente.

En Emetel desarrollamos soluciones que permiten mejorar la eficiencia de otros procesos relacionados con otras actividades industriales, reduciendo el consumo de energía. A través de tecnologías como el cloud computing y el computing grid, intentamos hacer un uso eficiente de la energía mediante la integración de recursos y su aprovechamiento efectivo, sin reducir un ápice la productividad.

De esta manera, por ejemplo, nuestros centros de proceso de datos presentan una adecuada estructura que permite un ahorro de energía, de espacio y de costes a medio y/o largo plazo a través de una regulación de sus sistemas de luz y refrigeración; nuestras redes de comunicación facilitan el teletrabajo y las reuniones virtuales, ahorrando en costes de traslado y reduciendo las emisiones de dióxido de carbono que genera todo viaje.

En el momento en el que nos encontramos, con una gran parte de la sociedad sensibilizada hacia un cambio en los modelos energéticos, desde el sector TIC no podemos eludir nuestro compromiso hacia el medio ambiente. Nuestras soluciones son innovadoras, competitivas, ahorran costes… Y ahora también han de ahorrar energía.

Editorial

El CpD virtual y su impacto en la infraestructura de red

  Salvador Ferrer Director técnico Enterasys Networks

Estudios de mercado estiman que muchas organizaciones destinan más del 80% del presupuesto de TI al mantenimiento de los entornos de data center actuales, incluyendo el mantenimiento de las aplicaciones alojadas en ellos. Las empresas están tratando por todos los medios de reducir este elevado TCO, utilizando diferentes estrategias, como es el caso de la consolidación de servidores o la mejora del diseño y la operación de esos CPD's.

Por poner un ejemplo, en muchos CPD's los costes de suministro eléctrico – alimentación de las máquinas y refrigeración- son tan elevados que llegan a superar los costes de adquisición de los propios servidores. En este contexto, es donde las tecnologías de virtualización y de simplificación de la gestión están creciendo exponencialmente. El fin último mejorar la eficiencia y efectividad de los recursos de almacenamiento de datos.

Por desgracia, el debate sobre la virtualización de servidores a menudo pasa por alto dos elementos clave, que son el impacto que esta estrategia tiene sobre la posición de seguridad de la organización y sobre la infraestructura de red.

Y es que para el CIO de una organización, la virtualización genera una serie de interrogantes, en modo alguno menores, como, ¿quién se va a responsabilizar de configurar los switches virtuales de forma coordinada con la infraestructura de red física y con los diferentes dispositivos de seguridad en la red? ¿quién va a seguir el rastro de las diferentes máquinas virtuales y gestionar los cambios? ¿quién va a planificar el uso de la red por las diferentes máquinas virtuales y servicios de modo que quede asegurado en todo momento el ancho de banda necesario para el funcionamiento de la organización?

Algunas soluciones de virtualización incluyen switches virtuales integrados, que en modo alguno son soluciones “maduras” para este problema en términos de estabilidad y funcionalidades, como aseguran la mayoría de ingenieros de red. El impacto que este tipo de componentes software tiene en el rendimiento y monitorización de la red está todavía sin cuantificar.

La integración de estos switches en la gestión de la red es problemática y costosa. Una manera eficiente de hacerlo, sin recurrir a una solución propietaria, es a través de un sistema de gestión, independiente de la propia plataforma de virtualización. Mediante este enfoque, cada máquina virtual se separa a nivel de switch virtual mediante la asignación de políticas de puerto.

Es la infraestructura de red la que asigna dinámicamente esa configuración a cada máquina virtual. Este mecanismo tiene la ventaja de que si una máquina virtual de da de baja en un sitio y se levanta en otro, no exige la intervención del administrador, la red aplica automáticamente las políticas a esa máquina, dondequiera que se levante.

En un entorno virtualizado es muy importante prestar atención a la posibilidad de monitorizar y planificar el uso que se va a dar al ancho de banda disponible. A la hora de cambiar el emplazamiento de una máquina virtual, hay que pensar en las consecuencias que esto va a tener para el patrón de tráfico de ese entorno donde se va a levantar, patrón que va a cambiar súbitamente con la nueva máquina. El administrador de red debe ser consciente de ello y contar con las herramientas estadísticas necesarias para poder adoptar las medidas a tiempo. Estas herramientas le permitirán, por ejemplo, hacer pronósticos sobre el comportamiento y patrón de tráfico que soportará una sección determinada de la red si se levanta en ella un servidor virtual con alta demanda de tráfico (por ejemplo, el servidor de SAP). El análisis de comportamiento de la red junto con el sistema de monitorización de seguridad de la red conforman la principal herramienta en manos del administrador para gestionar eficientemente el centro de datos virtual.

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